VENTAJAS PARA LOS SOCIOS  
CRONICA MACCABI - F.C. BARCELONA

 

¿Cualquier tiempo pasado fue mejor?

Atención chicos: hay que estar en el aeropuerto una hora y media antes para ir con calma y poder facturar las bolsas con tranquilidad. No os olvidéis el pasaporte, sólo es necesario que llevéis las zapatillas y los calcetines, del resto nos ocupamos nosotros. Una vez que lleguemos a Tel Aviv no habrá entrenamiento. El partido será pasado mañana a las 7 de la tarde, la vuelta está prevista para el viernes y estaremos de vuelta en Barcelona sobre las 3 de la tarde…

Hasta aquí todo parece normal… la explicación del plan de viaje a los jugadores, el Barça rumbo a disputar un nuevo partido de Euroliga, un partido transcendental… aunque según se mire…¿porqué?

Pues porque los que escuchaban no eran Navarro, Grimau, Basile, Fran Vázquez y compañía… eran estrellas sí, pero de otro tiempo: Andrés Jiménez, Xavi Fernández, Quique Andreu , Manel Bosch, Juanito De la Cruz , Salva Díez, Chichi Creus… algunas brillaron con más luz que otras, pero todas lo hicieron para iluminar ese cielo de grandeza que cobija a un gran club, el F.C. Barcelona y que se fue forjando a lo largo de muchas batallas sobre el parquet.

El viaje fue un continuo ejercicio de recordar sensaciones: la espera para el reparto de las tarjetas de embarque, las bromas esperando las maletas en las salas de espera del aeropuerto, el autobús que nos lleva al hotel…

En el trayecto nuestra mirada atenta a todo lo que nos íbamos encontrando, ¿ha cambiado o sigue siendo como la última vez que vinimos? ¿Es necesario que cambiemos moneda? ¿Cuál es la moneda local?

Pues como siempre, los “pichurros” dice uno… y todos reímos y pensamos: esta palabra ya no la conoce ni usa nadie… el tiempo ha pasado, por supuesto que ha pasado dejando como es normal sus huellas, los cuerpos no son lo atléticos que eran, las canas afloran en más de uno de nosotros e incluso alguna que otra arruguilla... Eso sí, el espíritu sigue siendo el mismo ese le acompaña a uno toda su vida.

Al llegar al Hotel reparto de habitaciones: volvemos a tener compañero de habitación, a tal hora quedamos en el lobby para salir…

Todo tan igual pero tan diferente a la vez. Los actores han cambiado pero la obra sigue siendo la misma, un clásico, Maccabi Tel Aviv - F.C. Barcelona, a pesar de que la presencia cercana de algunos inmortales como Toni Bové y el gran Jordi Robirosa, que nos puedan llevar a confusión.

 

El partido en sí, se celebró en Ashdod una ciudad cercana a Tel Aviv. Desde ese momento empezamos a compartirlo todo, empezando por el bus, una leyenda como Tal Brodi se encargó de romper el hielo explicándonos anécdotas, de las que sin saberlo formaba parte la persona que se sentaba junto a él, Luis Miguel Santillana.

Juntos desempolvamos recuerdos, emociones, aclaramos dudas momentáneas (este creo que es Aroesti, aquel Motti Dani el, el otro me suena mucho pero no recuerdo su nombre… ) Esta vez no había tensión ninguna todas las sensaciones eran agradables.

Tuvimos el privilegio de tener al mítico Doron Jamchi como anfitrión de lujo y maestro de ceremonias. En todo momento se desvivió por hacernos sentir bien y se deshizo en atenciones continuamente. Lo que son las cosas, aún y así se disculpaba por no haber tenido más tiempo para recibirnos como nos merecíamos, decía, no sé porqué, ya que absolutamente todo estaba perfecto. Cuando uno tiene clase, la tiene 24 horas al día, en la pista, fuera de ella, en bañador y chancletas o con traje y corbata.

El partido comenzó dentro de la misma tónica de relajación y de fiesta, pero trascurridos unos minutos de juego, todos, ellos y nosotros, sufrimos una extraña transformación. Nos sacudimos unos años de encima, o al menos eso pensábamos… y la verdadera naturaleza de un grupo de deportistas afloró espontáneamente. Queríamos pasar un buen rato, sí, disfrutar de un momento tan bonito y especial, claro que sí, pero ahora necesitábamos algo más, queríamos eso que siempre nos había motivado a seguir adelante, a luchar, a superarnos, a emocionarnos, o sea, ganar.

No se le puede pedir a un pura sangre que se dedique a pasear.

El partido se endureció y competimos, vaya si competimos. En los tiempos muertos escuchábamos a Manolo Flores con atención, a pesar de que bromeó en sus declaraciones previas a partir hacia Israel, diciendo que en esta ocasión nos íbamos a vengar después de tantos años acatando sus órdenes, que seguro que esta vez no le haríamos caso…

Pero por una escasa hora y media que duraba el partido aparcamos, las bromas, continuaríamos con ellas luego. De repente todos queríamos aportar este o aquel detalle del juego, ese matiz que nos podía ayudar a ganar.

Al final 77-81 nos llevamos la victoria. Tras el partido en la clásica cena de hermanamiento nos comentaban con orgullo que era el primer partido que perdían y nos emplazaban para la revancha en un futuro cercano en Barcelona o en cualquier otro sitio.

El resultado era lo de menos por supuesto, sólo sirvió para alimentar nuestra estima, lo realmente importante fue que gracias a las Asociaciones de Veteranos del Maccabi Tel Aviv y el F.C. Barcelona pudimos contribuir humildemente a seguir difundiendo los valores del deporte y los lazos de amistad que se establecen entre los pueblos más allá del transcurrir de los años o de las victorias y las derrotas. Tenemos claro que seguiremos trabajando en esta línea, desarrollando poco a poco más actividades y ayudando al club aportando nuestra experiencia en lo que considere oportuno. La grandeza de dos clubes que seguirán escribiendo la historia del basket europeo quedó de manifiesto una vez más.

¿Cuando jugamos la revancha?

 

José Luis Galilea